Mi nombre es Rubén Bonilla y quiero hoy que me conozcan un poco.
Nací en la Cd. De México hace sesenta y tantos años.
Soy hijo de la Sra. Ana María Gómez y del Sr. Rubén Bonilla Sánchez.
No conocí a mi padre biológico, ya que nos abandonó antes de yo nacer.
Viví por 8 años en la casa de un tío materno, don Carlos Guerrero García quien fue un verdadero padre para mi.
A los 7 años perdí mi fe en la religión que me habían inculcado.
A los 10 años fuí llevado de vacaciones a la ciudad de Cuautla, Morelos, México por mi tío, el Sr. Angel Medina García, pastor de una iglesia pentecostés. La primera noche de esas vacaciones, el domingo 14 de enero de 1962 asistí al culto y escuché la predicación de La Palabra del Señor en Romanos 1:16, en labios del hermano Eliseo Domínguez. Esa noche, a la edad de 10 años, acepté al Señor como mi Salvador. Un dato curioso es que cuando caminaba hacia el frente por invitación del hermano Domínguez, escuché decir a un hermano -que después supe que era un diácono de la iglesia y cuyo nombre es, o era, Quirino Hernández: “Este niño que va a saber lo que hace”. Bueno ahora, y después de sesenta y tantos años, ese niño ahora -ya adulto- puede testificar del Salvador que aceptó aquella noche.
El año de 1969, teniendo 18 años, ingresé al Instituto Evangélico en la ciudad de La Puente, CA. Allí cursé dos años de estudios teológicos.
Siendo estudiante en este Instituto, inicié un estudio a fondo de todas las denominaciones existente. Después de un estudio minucioso, decidí enrolarme en la denominación Bautista. En esta denominación he caminado por casi 48 años.
Después del verano del año de 1971, tomé un año sabático y ayude al pastor, Óscar Cruz Álvarez en la Primera Iglesia Bautista Mexicana de Tucsón, Arizona. En el año de 1972 ingrese a estudiar al Seminario Bautista de Nogales, Arizona.
Tres años después, en 1975, terminé mis estudios teológicos con el grado de Diploma en Teología. En 1977 adquirí el Bachillerato en Teología en el mismo Seminario Bautista de Nogales.
En el mes de enero de 1975, y por encargo de la Primera Iglesia Bautista de Nogales, Son., me hice cargo de la Misión Bautista de Santa Cruz, Son.
Ese mismo año, 1975, a invitación de la Primera Iglesia Bautista de Navolato, Sinaloa, me hice cargo de esa Iglesia como pastor.
Un año después, en el mes de septiembre, fuí ordenado como pastor por la misma Primera Iglesia Bautista de Navolato, Sinalóa.
El 14 de enero, de 1976, nació mi hija primogénita Conny y, un año después el 27 de julio de 1977, nació mi segunda hija Febe.
Entre los años 1974 a 1982, serví como Consejero de Jóvenes, Presidente de la Comisión de Administración de Fondos Asociacionales y, por seis años, como Presidente de la Asociación Bautista “Dios con Nosotros” de Sinaloa y Baja California Sur.
En 1982 fui invitado como pastor por La Primera Iglesia Bautista de Ensenada, B.C.
En septiembre de 1986 fundamos el Seminario Teológico “DIOS CON NOSOTROS” de la Asociación Bautista de Baja California Norte. En dicho seminario me correspondió fungir como Director Fundador, impartiendo la cátedra de Teología Sistemática. Serví por dos años en dicho cargo.
En el año de 1988 me trasladé a vivir a esta ciudad de Los Ángeles, Ca.
El año 2001 fuí invitado por la Iglesia Bautista “UN NUEVO AMANECER” de Pasadena, CA., para ayudar como copastor. Dos años después -el año 2,002- y ante la renuncia del pastor, fuí invitado por la Iglesia para que ocupara ese cargo. Al momento, sigo siendo pastor de esta misma Iglesia.
En el año de 2000 ingresé en la HOPE INTERNATIONAL UNIVERSITY en Fulerton, CA, terminando el curso de Ministerios en 2015. Después hice un curso de especialización en la PEPPERDINE UNIVERSITY, en Malibu, CA.
En 2007 fuí intervenido quirúrgicamente realizandoseme un trasplante de hígado.
El señor me ha concedido tres nietos. Millie, la mayor. Victor y Lalito.
Hasta el momento le he platicado un poco de mi vida personal y ministerial. Ahora quisiera compartir a ustedes mis creencias.
1. Creo en la inspiración verbal y plenaria de La Biblia. Esto es:
A. Por verbal entiendo y creo que cada una de las palabras de La Biblia fueron inspiradas por Dios, a través del Espíritu Santo, a hombre que Dios escogió para mostrar a sus criaturas humanas su Bondad, Misericordia y Amor. La Biblia dice: “2 Pedro 1:21. Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Y después agrega: “2 Timoteo 3:16, 17. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
B. La palabra plenaria me enseña que, a la muerte del último apóstol -a saber Juan-, la Revelación de La Biblia quedó terminada. No hay necesidad de nuevas revelaciones. La Biblia es la total y completa Revelación de Dios para el hombre. La Biblia nos afirma: “Hebreos 1:1, 2. Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”
C. No creo en tradiciones, sueños o nuevas revelaciones. Creo que La Biblia, y solo La Biblia, es la Revelación de Dios para los hombres.
2. Creo que el hombre solo es justificado por medio de la fe en Jesucristo. En el Nuevo Testamento encontramos las siguientes palabras: “Romanos 1:16, 17. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Y añade: “Efesios 2:8, 9. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
3. La salvación es solo por la Gracia de Dios. Dios no está obligado a salvar al hombre. Sin embargo, por su Gracia lo hace. Por su Gracia envió a su Hijo y, por su Gracia, le permitió morir en la cruz del Calvario tomando nuestro lugar. La Biblia dice: “Efesios 2:1 – 10. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” La gracia de Dios en Cristo no es solamente necesaria sino que es la única causa suficiente de salvación.
4. Acepto que solo Cristo pudo salvarme, no pudiendo yo hacer nada para ser salvo. Ni merecía la salvación ni podía adquirirla, solo el Sacrificio Perfecto de Jesús hizo posible que yo fuera salvado de mis pecados, que naciera de nuevo -a saber espiritualmente, y que recibiera la Vida Eterna. “El Señor Jesucristo dijo en la Última Cena con sis discípulos: “Lucas 22:19, 20. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” El Señor Jesús dijo: “Juan 3:16 – 18. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Otros versículos de La Biblia nos dicen: “Romanos 5:8. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros; Juan 3:36. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
5. Por último, pero no menos importante, creo que Dios solo merece la gloria por la salvación del hombre. El hombre no puede hacer nada por su salvación, esta se debe solo porque a Dios le plació salvarlo. Entonces, y por esta razón, a el solo se le debe de dar la gloria. El hombre es salvo porque Dios quiso salvarlo.
Puedo decir, con todo seguridad, que el Señor me ha acompañado en mis sesenta y tantos años de edad. Aunque muchas veces le he fallado, Él se ha mantenido fiel haciendo cierta la escritura que dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:28-39.”