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17 DE OCTUBRE

FUERZA PARA LA TAREA

EL DIOS QUE AYUDÓ A DAVID A DERROTAR A GOLIAT ES EL MISMO DIOS QUE ESTÁ CON USTED HOY.

ISAÍAS 41.10-13

Ayer vimos a David entrar en el valle con una honda, cinco piedras y, lo más importante, la certeza de que Dios estaba con él. Esa misma seguridad nos ofrece Dios a sus hijos cuando nos llama a algo más grande de lo que creemos poder hacer.

Isaías 41.10 contiene una promesa muy especial: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

El Señor dijo estas palabras a un pueblo desanimado que miraba hacia un futuro lleno de incertidumbre. Y hoy las dirige también a cualquiera que se pregunte si podrá superar aquello que se levanta frente a él.

Observe lo que Dios no promete. No dice que el camino será fácil, ni que nos sentiremos confiados, ni que nunca tropezaremos. Él promete algo mejor: su presencia, su fuerza, su ayuda y su mano que nos sostiene (Is 43.2).

Sea lo que sea que el Señor haya puesto delante de usted —una conversación difícil, una larga espera o un llamado que parece demasiado grande— no tiene que sacar fuerzas de sí mismo. El Dios que sostuvo a David en la batalla le sostiene hoy. Su fuerza hace posible dar el próximo paso.

BIBLIA EN UN AÑO: MARCOS 10-12

CHARLES F. STANLEY.

CAMINEMOS ESTE DÍA TOMADOS DE LA MANO DE NUESTRO PODEROSO DIOS.

NOS FALTAN 69 DÍAS PARA TERMINAR  DE LEER TODA LA BIBLIA.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

16 AL 18 DE OCTUBRE

16 DE OCTUBRE
JUAN 5:16 – 30.

Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús,  y procuraban matarle,  porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió:  Mi Padre hasta ahora trabaja,  y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle,  porque no sólo quebrantaba el día de reposo,  sino que también decía que Dios era su propio Padre,  haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús,  y les dijo:  De cierto,  de cierto os digo:  No puede el Hijo hacer nada por sí mismo,  sino lo que ve hacer al Padre;  porque todo lo que el Padre hace,  también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo,  y le muestra todas las cosas que él hace;  y mayores obras que estas le mostrará,  de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos,  y les da vida,  así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga,  sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre.  El que no honra al Hijo,  no honra al Padre que le envió. De cierto,  de cierto os digo:  El que oye mi palabra,  y cree al que me envió,  tiene vida eterna;  y no vendrá a condenación,  mas ha pasado de muerte a vida. De cierto,  de cierto os digo:  Viene la hora,  y ahora es,  cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios;  y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo,  así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio,  por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto;  porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno,  saldrán a resurrección de vida;  mas los que hicieron lo malo,  a resurrección de condenación. No puedo yo hacer nada por mí mismo;  según oigo,  así juzgo;  y mi juicio es justo,  porque no busco mi voluntad,  sino la voluntad del que me envió,  la del Padre.

1 PEDRO 2:1 – 8.

Desechando,  pues,  toda malicia,  todo engaño,  hipocresía,  envidias,  y todas las detracciones, desead,  como niños recién nacidos,  la leche espiritual no adulterada,  para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándoos a él,  piedra viva,  desechada ciertamente por los hombres,  mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también,  como piedras vivas,  sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo,  para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura:
  He aquí,  pongo en Sion la principal piedra del ángulo,  escogida,  preciosa;
  Y el que creyere en él,  no será avergonzado.| Para vosotros,  pues,  los que creéis,  él es precioso;  pero para los que no creen,  La piedra que los edificadores desecharon,  Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y:
  Piedra de tropiezo,  y roca que hace caer,  porque tropiezan en la palabra,  siendo desobedientes;  a lo cual fueron también destinados.

CANTARES 1.

Cantar de los cantares,  el cual es de Salomón. ¡Oh,  si él me besara con besos de su boca!
  Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves ungüentos,
  Tu nombre es como ungüento derramado;
  Por eso las doncellas te aman. Atráeme;  en pos de ti correremos.
  El rey me ha metido en sus cámaras;
  Nos gozaremos y alegraremos en ti;
  Nos acordaremos de tus amores más que del vino;
  Con razón te aman. Morena soy,  oh hijas de Jerusalén,  pero codiciable
  Como las tiendas de Cedar,
  Como las cortinas de Salomón. No reparéis en que soy morena,
  Porque el sol me miró.
  Los hijos de mi madre se airaron contra mí;
  Me pusieron a guardar las viñas;
  Y mi viña,  que era mía,  no guardé. Hazme saber,  oh tú a quien ama mi alma,
  Dónde apacientas,  dónde sesteas al mediodía;
  Pues  ¿por qué había de estar yo como errante
  Junto a los rebaños de tus compañeros? Si tú no lo sabes,  oh hermosa entre las mujeres,
  Ve,  sigue las huellas del rebaño,
  Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores. A yegua de los carros de Faraón
  Te he comparado,  amiga mía. Hermosas son tus mejillas entre los pendientes,
  Tu cuello entre los collares. Zarcillos de oro te haremos,
  Tachonados de plata. Mientras el rey estaba en su reclinatorio,
  Mi nardo dio su olor. Mi amado es para mí un manojito de mirra,
  Que reposa entre mis pechos. Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi
  Es para mí mi amado. He aquí que tú eres hermosa,  amiga mía;
  He aquí eres bella;  tus ojos son como palomas. He aquí que tú eres hermoso,  amado mío,  y dulce;
  Nuestro lecho es de flores. Las vigas de nuestra casa son de cedro,
  Y de ciprés los artesonados.

JEREMIAS 44.

Palabra que vino a Jeremías acerca de todos los judíos que moraban en la tierra de Egipto,  que vivían en Migdol,  en Tafnes,  en Menfis y en tierra de Patros,  diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos,  Dios de Israel:  Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá;  y he aquí que ellas están el día de hoy asoladas;  no hay quien more en ellas, a causa de la maldad que ellos cometieron para enojarme,  yendo a ofrecer incienso,  honrando a dioses ajenos que ellos no habían conocido,  ni vosotros ni vuestros padres. Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas,  desde temprano y sin cesar,  para deciros:  No hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco. Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad,  para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos. Se derramó,  por tanto,  mi ira y mi furor,  y se encendió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén,  y fueron puestas en soledad y en destrucción,  como están hoy. Ahora,  pues,  así ha dicho Jehová de los ejércitos,  Dios de Israel:  ¿Por qué hacéis tan grande mal contra vosotros mismos,  para ser destruidos el hombre y la mujer,  el muchacho y el niño de pecho de en medio de Judá,  sin que os quede remanente alguno, haciéndome enojar con las obras de vuestras manos,  ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de Egipto,  adonde habéis entrado para vivir,  de suerte que os acabéis,  y seáis por maldición y por oprobio a todas las naciones de la tierra? ¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres,  de las maldades de los reyes de Judá,  de las maldades de sus mujeres,  de vuestras maldades y de las maldades de vuestras mujeres,  que hicieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén? No se han humillado hasta el día de hoy,  ni han tenido temor,  ni han caminado en mi ley ni en mis estatutos,  los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres. Por tanto,  así ha dicho Jehová de los ejércitos,  Dios de Israel:  He aquí que yo vuelvo mi rostro contra vosotros para mal,  y para destruir a todo Judá. Y tomaré el resto de Judá que volvieron sus rostros para ir a tierra de Egipto para morar allí,  y en tierra de Egipto serán todos consumidos;  caerán a espada,  y serán consumidos de hambre;  a espada y de hambre morirán desde el menor hasta el mayor,  y serán objeto de execración,  de espanto,  de maldición y de oprobio. Pues castigaré a los que moran en tierra de Egipto como castigué a Jerusalén,  con espada,  con hambre y con pestilencia. Y del resto de los de Judá que entraron en la tierra de Egipto para habitar allí,  no habrá quien escape,  ni quien quede vivo para volver a la tierra de Judá,  por volver a la cual suspiran ellos para habitar allí;  porque no volverán sino algunos fugitivos. Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido incienso a dioses ajenos,  y todas las mujeres que estaban presentes,  una gran concurrencia,  y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto,  en Patros,  respondieron a Jeremías,  diciendo: La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová,  no la oiremos de ti; sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca,  para ofrecer incienso a la reina del cielo,  derramándole libaciones,  como hemos hecho nosotros y nuestros padres,  nuestros reyes y nuestros príncipes,  en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén,  y tuvimos abundancia de pan,  y estuvimos alegres,  y no vimos mal alguno. Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones,  nos falta todo,  y a espada y de hambre somos consumidos. Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo,  y le derramamos libaciones,  ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto,  y le derramamos libaciones,  sin consentimiento de nuestros maridos? Y habló Jeremías a todo el pueblo,  a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido esto,  diciendo: ¿No se ha acordado Jehová,  y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá,  y en las calles de Jerusalén,  vosotros y vuestros padres,  vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra? Y no pudo sufrirlo más Jehová,  a causa de la maldad de vuestras obras,  a causa de las abominaciones que habíais hecho;  por tanto,  vuestra tierra fue puesta en asolamiento,  en espanto y en maldición,  hasta quedar sin morador,  como está hoy. Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehová,  y no obedecisteis a la voz de Jehová,  ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus testimonios;  por tanto,  ha venido sobre vosotros este mal,  como hasta hoy. Y dijo Jeremías a todo el pueblo,  y a todas las mujeres:  Oíd palabra de Jehová,  todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto. Así ha hablado Jehová de los ejércitos,  Dios de Israel,  diciendo:  Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas,  y con vuestras manos lo ejecutasteis,  diciendo:  Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos,  de ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones;  confirmáis a la verdad vuestros votos,  y ponéis vuestros votos por obra. Por tanto,  oíd palabra de Jehová,  todo Judá que habitáis en tierra de Egipto:  He aquí he jurado por mi grande nombre,  dice Jehová,  que mi nombre no será invocado más en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre de Judá,  diciendo:  Vive Jehová el Señor. He aquí que yo velo sobre ellos para mal,  y no para bien;  y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre,  hasta que perezcan del todo. Y los que escapen de la espada volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá,  pocos hombres;  sabrá,  pues,  todo el resto de Judá que ha entrado en Egipto a morar allí,  la palabra de quién ha de permanecer:  si la mía,  o la suya. Y esto tendréis por señal,  dice Jehová,  de que en este lugar os castigo,  para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros. Así ha dicho Jehová:  He aquí que yo entrego a Faraón Hofra rey de Egipto en mano de sus enemigos,  y en mano de los que buscan su vida,  así como entregué a Sedequías rey de Judá en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia,  su enemigo que buscaba su vida.

JEREMIAS 45.

Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías,  cuando escribía en el libro estas palabras de boca de Jeremías,  en el año cuarto de Joacim hijo de Josías rey de Judá,  diciendo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel a ti,  oh Baruc: Tú dijiste:  ¡Ay de mí ahora!  porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor;  fatigado estoy de gemir,  y no he hallado descanso. Así le dirás:  Ha dicho Jehová:  He aquí que yo destruyo a los que edifiqué,  y arranco a los que planté,  y a toda esta tierra. ¿Y tú buscas para ti grandezas?  No las busques;  porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne,  ha dicho Jehová;  pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres.

JEREMIAS 46.

Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías,  contra las naciones. Con respecto a Egipto:  contra el ejército de Faraón Necao rey de Egipto,  que estaba cerca del río Eufrates en Carquemis,  a quien destruyó Nabucodonosor rey de Babilonia,  en el año cuarto de Joacim hijo de Josías,  rey de Judá. Preparad escudo y pavés,  y venid a la guerra. Uncid caballos y subid,  vosotros los jinetes,  y poneos con yelmos;  limpiad las lanzas,  vestíos las corazas. ¿Por qué los vi medrosos,  retrocediendo?  Sus valientes fueron deshechos,  y huyeron sin volver a mirar atrás;  miedo de todas partes,  dice Jehová. No huya el ligero,  ni el valiente escape;  al norte junto a la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron. ¿Quién es éste que sube como río,  y cuyas aguas se mueven como ríos? Egipto como río se ensancha,  y las aguas se mueven como ríos,  y dijo:  Subiré,  cubriré la tierra,  destruiré a la ciudad y a los que en ella moran. Subid,  caballos,  y alborotaos,  carros,  y salgan los valientes;  los etíopes y los de Put que toman escudo,  y los de Lud que toman y entesan arco. Mas ese día será para Jehová Dios de los ejércitos día de retribución,  para vengarse de sus enemigos;  y la espada devorará y se saciará,  y se embriagará de la sangre de ellos;  porque sacrificio será para Jehová Dios de los ejércitos,  en tierra del norte junto al río Eufrates. Sube a Galaad,  y toma bálsamo,  virgen hija de Egipto;  por demás multiplicarás las medicinas;  no hay curación para ti. Las naciones oyeron tu afrenta,  y tu clamor llenó la tierra;  porque valiente tropezó contra valiente,  y cayeron ambos juntos. Palabra que habló Jehová al profeta Jeremías acerca de la venida de Nabucodonosor rey de Babilonia,  para asolar la tierra de Egipto: Anunciad en Egipto,  y haced saber en Migdol;  haced saber también en Menfis y en Tafnes;  decid:  Ponte en pie y prepárate,  porque espada devorará tu comarca. ¿Por qué ha sido derribada tu fortaleza?  No pudo mantenerse firme,  porque Jehová la empujó. Multiplicó los caídos,  y cada uno cayó sobre su compañero;  y dijeron:  Levántate y volvámonos a nuestro pueblo,  y a la tierra de nuestro nacimiento,  huyamos ante la espada vencedora. Allí gritaron:  Faraón rey de Egipto es destruido;  dejó pasar el tiempo señalado. Vivo yo,  dice el Rey,  cuyo nombre es Jehová de los ejércitos,  que como Tabor entre los montes,  y como Carmelo junto al mar,  así vendrá. Hazte enseres de cautiverio,  moradora hija de Egipto;  porque Menfis será desierto,  y será asolada hasta no quedar morador. Becerra hermosa es Egipto;  mas viene destrucción,  del norte viene. Sus soldados mercenarios también en medio de ella como becerros engordados;  porque también ellos volvieron atrás,  huyeron todos sin pararse,  porque vino sobre ellos el día de su quebrantamiento,  el tiempo de su castigo. Su voz saldrá como de serpiente;  porque vendrán los enemigos,  y con hachas vendrán a ella como cortadores de leña. Cortarán sus bosques,  dice Jehová,  aunque sean impenetrables;  porque serán más numerosos que langostas,  no tendrán número. Se avergonzará la hija de Egipto;  entregada será en manos del pueblo del norte. Jehová de los ejércitos,  Dios de Israel,  ha dicho:  He aquí que yo castigo a Amón dios de Tebas,  a Faraón,  a Egipto,  y a sus dioses y a sus reyes;  así a Faraón como a los que en él confían. Y los entregaré en mano de los que buscan su vida,  en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia y en mano de sus siervos;  pero después será habitado como en los días pasados,  dice Jehová. Y tú no temas,  siervo mío Jacob,  ni desmayes,  Israel;  porque he aquí yo te salvaré de lejos,  y a tu descendencia de la tierra de su cautividad.  Y volverá Jacob,  y descansará y será prosperado,  y no habrá quién lo atemorice. Tú,  siervo mío Jacob,  no temas,  dice Jehová,  porque yo estoy contigo;  porque destruiré a todas las naciones entre las cuales te he dispersado;  pero a ti no te destruiré del todo,  sino que te castigaré con justicia;  de ninguna manera te dejaré sin castigo.

17 DE OCTUBRE

JUAN 5:31 – 47.

Si yo doy testimonio acerca de mí mismo,  mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da testimonio acerca de mí,  y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan,  y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno;  mas digo esto,  para que vosotros seáis salvos. El era antorcha que ardía y alumbraba;  y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan;  porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese,  las mismas obras que yo hago,  dan testimonio de mí,  que el Padre me ha enviado. También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí.  Nunca habéis oído su voz,  ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros;  porque a quien él envió,  vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras;  porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna;  y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo. Mas yo os conozco,  que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre,  y no me recibís;  si otro viniere en su propio nombre,  a ése recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer,  pues recibís gloria los unos de los otros,  y no buscáis la gloria que viene del Dios único? No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre;  hay quien os acusa,  Moisés,  en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés,  me creeríais a mí,  porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos,  ¿cómo creeréis a mis palabras?

1 PEDRO 2:9 – 17.

Mas vosotros sois linaje escogido,  real sacerdocio,  nación santa,  pueblo adquirido por Dios,  para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo,  pero que ahora sois pueblo de Dios;  que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia,  pero ahora habéis alcanzado misericordia. Amados,  yo os ruego como a extranjeros y peregrinos,  que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles;  para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,  glorifiquen a Dios en el día de la visitación,  al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana,  ya sea al rey,  como a superior, ya a los gobernadores,  como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios:  que haciendo bien,  hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres,  pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo,  sino como siervos de Dios. Honrad a todos.  Amad a los hermanos.  Temed a Dios.  Honrad al rey.

CANTARES 2.

Yo soy la rosa de Sarón,
  Y el lirio de los valles. Como el lirio entre los espinos,
  Así es mi amiga entre las doncellas. Como el manzano entre los árboles silvestres,
  Así es mi amado entre los jóvenes;
  Bajo la sombra del deseado me senté,
  Y su fruto fue dulce a mi paladar. Me llevó a la casa del banquete,
  Y su bandera sobre mí fue amor. Sustentadme con pasas,  confortadme con manzanas;
  Porque estoy enferma de amor. Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
  Y su derecha me abrace. Yo os conjuro,  oh doncellas de Jerusalén,
  Por los corzos y por las ciervas del campo,
  Que no despertéis ni hagáis velar al amor,
  Hasta que quiera. ¡La voz de mi amado!  He aquí él viene
  Saltando sobre los montes,
  Brincando sobre los collados. Mi amado es semejante al corzo,
  O al cervatillo.
  Helo aquí,  está tras nuestra pared,
  Mirando por las ventanas,
  Atisbando por las celosías. Mi amado habló,  y me dijo:
  Levántate,  oh amiga mía,  hermosa mía,  y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno,
  Se ha mudado,  la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra,
  El tiempo de la canción ha venido,
  Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos,
  Y las vides en cierne dieron olor;
  Levántate,  oh amiga mía,  hermosa mía,  y ven. Paloma mía,  que estás en los agujeros de la peña,  en lo escondido de escarpados parajes,
  Muéstrame tu rostro,  hazme oír tu voz;
  Porque dulce es la voz tuya,  y hermoso tu aspecto. Cazadnos las zorras,  las zorras pequeñas,  que echan a perder las viñas;
  Porque nuestras viñas están en cierne. Mi amado es mío,  y yo suya;
  El apacienta entre lirios. Hasta que apunte el día,  y huyan las sombras,
  Vuélvete,  amado mío;  sé semejante al corzo,  o como el cervatillo
  Sobre los montes de Beter.

JEREMIAS 47.

Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de los filisteos,  antes que Faraón destruyese a Gaza. Así ha dicho Jehová:  He aquí que suben aguas del norte,  y se harán torrente;  inundarán la tierra y su plenitud,  la ciudad y los moradores de ella;  y los hombres clamarán,  y lamentará todo morador de la tierra. Por el sonido de los cascos de sus caballos,  por el alboroto de sus carros,  por el estruendo de sus ruedas,  los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos; a causa del día que viene para destrucción de todos los filisteos,  para destruir a Tiro y a Sidón todo aliado que les queda todavía;  porque Jehová destruirá a los filisteos,  al resto de la costa de Caftor. Gaza fue rapada,  Ascalón ha perecido,  y el resto de su valle;  ¿hasta cuándo te sajarás? Oh espada de Jehová,  ¿hasta cuándo reposarás?  Vuelve a tu vaina,  reposa y sosiégate. ¿Cómo reposarás?  pues Jehová te ha enviado contra Ascalón,  y contra la costa del mar,  allí te puso.

JEREMIAS 48.

Acerca de Moab.  Así ha dicho Jehová de los ejércitos,  Dios de Israel:  ¡Ay de Nebo!  porque fue destruida y avergonzada:  Quiriataim fue tomada;  fue confundida Misgab,  y desmayó. No se alabará ya más Moab;  en Hesbón maquinaron mal contra ella,  diciendo:  Venid,  y quitémosla de entre las naciones.  También tú,  Madmena,  serás cortada;  espada irá en pos de ti. ¡Voz de clamor de Horonaim,  destrucción y gran quebrantamiento! Moab fue quebrantada;  hicieron que se oyese el clamor de sus pequeños. Porque a la subida de Luhit con llanto subirá el que llora;  porque a la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto. Huid,  salvad vuestra vida,  y sed como retama en el desierto. Pues por cuanto confiaste en tus bienes y en tus tesoros,  tú también serás tomada;  y Quemos será llevado en cautiverio,  sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. Y vendrá destruidor a cada una de las ciudades,  y ninguna ciudad escapará;  se arruinará también el valle,  y será destruida la llanura,  como ha dicho Jehová. Dad alas a Moab,  para que se vaya volando;  pues serán desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas morador. Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová,  y maldito el que detuviere de la sangre su espada. Quieto estuvo Moab desde su juventud,  y sobre su sedimento ha estado reposado,  y no fue vaciado de vasija en vasija,  ni nunca estuvo en cautiverio;  por tanto,  quedó su sabor en él,  y su olor no se ha cambiado. Por eso vienen días,  ha dicho Jehová,  en que yo le enviaré trasvasadores que le trasvasarán;  y vaciarán sus vasijas,  y romperán sus odres. Y se avergonzará Moab de Quemos,  como la casa de Israel se avergonzó de Bet-el,  su confianza. ¿Cómo,  pues,  diréis:  Somos hombres valientes,  y robustos para la guerra? Destruido fue Moab,  y sus ciudades asoladas,  y sus jóvenes escogidos descendieron al degolladero,  ha dicho el Rey,  cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Cercano está el quebrantamiento de Moab para venir,  y su mal se apresura mucho. Compadeceos de él todos los que estáis alrededor suyo;  y todos los que sabéis su nombre,  decid:  ¡Cómo se quebró la vara fuerte,  el báculo hermoso! Desciende de la gloria,  siéntate en tierra seca,  moradora hija de Dibón;  porque el destruidor de Moab subió contra ti,  destruyó tus fortalezas. Párate en el camino,  y mira,  oh moradora de Aroer;  pregunta a la que va huyendo,  y a la que escapó;  dile:  ¿Qué ha acontecido? Se avergonzó Moab,  porque fue quebrantado;  lamentad y clamad;  anunciad en Arnón que Moab es destruido. Vino juicio sobre la tierra de la llanura;  sobre Holón,  sobre Jahaza,  sobre Mefaat, sobre Dibón,  sobre Nebo,  sobre Bet-diblataim, sobre Quiriataim,  sobre Bet-gamul,  sobre Bet-meón, sobre Queriot,  sobre Bosra y sobre todas las ciudades de tierra de Moab,  las de lejos y las de cerca. Cortado es el poder de Moab,  y su brazo quebrantado,  dice Jehová. Embriagadle,  porque contra Jehová se engrandeció;  y revuélquese Moab sobre su vómito,  y sea también él por motivo de escarnio. ¿Y no te fue a ti Israel por motivo de escarnio,  como si lo tomaran entre ladrones?  Porque cuando de él hablaste,  tú te has burlado. Abandonad las ciudades y habitad en peñascos,  oh moradores de Moab,  y sed como la paloma que hace nido en la boca de la caverna. Hemos oído la soberbia de Moab,  que es muy soberbio,  arrogante,  orgulloso,  altivo y altanero de corazón. Yo conozco,  dice Jehová,  su cólera,  pero no tendrá efecto;  sus jactancias no le aprovecharán. Por tanto,  yo aullaré sobre Moab;  sobre todo Moab haré clamor,  y sobre los hombres de Kir-hares gemiré. Con llanto de Jazer lloraré por ti,  oh vid de Sibma;  tus sarmientos pasaron el mar,  llegaron hasta el mar de Jazer;  sobre tu cosecha y sobre tu vendimia vino el destruidor. Y será cortada la alegría y el regocijo de los campos fértiles,  de la tierra de Moab;  y de los lagares haré que falte el vino;  no pisarán con canción;  la canción no será canción. El clamor de Hesbón llega hasta Eleale;  hasta Jahaza dieron su voz;  desde Zoar hasta Horonaim,  becerra de tres años;  porque también las aguas de Nimrim serán destruidas. Y exterminaré de Moab,  dice Jehová,  a quien sacrifique sobre los lugares altos,  y a quien ofrezca incienso a sus dioses. Por tanto,  mi corazón resonará como flautas por causa de Moab,  asimismo resonará mi corazón a modo de flautas por los hombres de Kir-hares;  porque perecieron las riquezas que habían hecho. Porque toda cabeza será rapada,  y toda barba raída;  sobre toda mano habrá rasguños,  y cilicio sobre todo lomo. Sobre todos los terrados de Moab,  y en sus calles,  todo él será llanto;  porque yo quebranté a Moab como a vasija que no agrada,  dice Jehová. ¡Lamentad!  ¡Cómo ha sido quebrantado!  ¡Cómo volvió la espalda Moab,  y fue avergonzado!  Fue Moab objeto de escarnio y de espanto a todos los que están en sus alrededores. Porque así ha dicho Jehová:  He aquí que como águila volará,  y extenderá sus alas contra Moab. Tomadas serán las ciudades,  y tomadas serán las fortalezas;  y será aquel día el corazón de los valientes de Moab como el corazón de mujer en angustias. Y Moab será destruido hasta dejar de ser pueblo,  porque se engrandeció contra Jehová. Miedo y hoyo y lazo contra ti,  oh morador de Moab,  dice Jehová. El que huyere del miedo caerá en el hoyo,  y el que saliere del hoyo será preso en el lazo;  porque yo traeré sobre él,  sobre Moab,  el año de su castigo,  dice Jehová. A la sombra de Hesbón se pararon sin fuerzas los que huían;  mas salió fuego de Hesbón,  y llama de en medio de Sehón,  y quemó el rincón de Moab,  y la coronilla de los hijos revoltosos. ¡Ay de ti,  Moab!  pereció el pueblo de Quemos;  porque tus hijos fueron puestos presos para cautividad,  y tus hijas para cautiverio. Pero haré volver a los cautivos de Moab en lo postrero de los tiempos,  dice Jehová.  Hasta aquí es el juicio de Moab.

18 DE OCTUBRE

JUAN 6:1 – 15.

Después de esto,  Jesús fue al otro lado del mar de Galilea,  el de Tiberias. Y le seguía gran multitud,  porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte,  y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua,  la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos,  y vio que había venido a él gran multitud,  dijo a Felipe:  ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle;  porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió:  Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos,  Andrés,  hermano de Simón Pedro,  le dijo: Aquí está un muchacho,  que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos;  mas  ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo:  Haced recostar la gente.  Y había mucha hierba en aquel lugar;  y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes,  y habiendo dado gracias,  los repartió entre los discípulos,  y los discípulos entre los que estaban recostados;  asimismo de los peces,  cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado,  dijo a sus discípulos:  Recoged los pedazos que sobraron,  para que no se pierda nada. Recogieron,  pues,  y llenaron doce cestas de pedazos,  que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces,  viendo la señal que Jesús había hecho,  dijeron:  Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey,  volvió a retirarse al monte él solo.

1 PEDRO 2:18 – 25.

Criados,  estad sujetos con todo respeto a vuestros amos;  no solamente a los buenos y afables,  sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación,  si alguno a causa de la conciencia delante de Dios,  sufre molestias padeciendo injustamente. Pues  ¿qué gloria es,  si pecando sois abofeteados,  y lo soportáis?  Mas si haciendo lo bueno sufrís,  y lo soportáis,  esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados;  porque también Cristo padeció por nosotros,  dejándonos ejemplo,  para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado,  ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían,  no respondía con maldición;  cuando padecía,  no amenazaba,  sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,  para que nosotros,  estando muertos a los pecados,  vivamos a la justicia;  y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas,  pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

CANTARES 3.

Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma;
  Lo busqué,  y no lo hallé. Y dije:  Me levantaré ahora,  y rodearé por la ciudad;
  Por las calles y por las plazas
  Buscaré al que ama mi alma;
  Lo busqué,  y no lo hallé. Me hallaron los guardas que rondan la ciudad,
  Y les dije:  ¿Habéis visto al que ama mi alma? Apenas hube pasado de ellos un poco,
  Hallé luego al que ama mi alma;
  Lo así,  y no lo dejé,
  Hasta que lo metí en casa de mi madre,
  Y en la cámara de la que me dio a luz. Yo os conjuro,  oh doncellas de Jerusalén,
  Por los corzos y por las ciervas del campo,
  Que no despertéis ni hagáis velar al amor,
  Hasta que quiera. ¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo,
  Sahumada de mirra y de incienso
  Y de todo polvo aromático? He aquí es la litera de Salomón;
  Sesenta valientes la rodean,
  De los fuertes de Israel. Todos ellos tienen espadas,  diestros en la guerra;
  Cada uno su espada sobre su muslo,
  Por los temores de la noche. El rey Salomón se hizo una carroza
  De madera del Líbano. Hizo sus columnas de plata,
  Su respaldo de oro,
  Su asiento de grana,
  Su interior recamado de amor
  Por las doncellas de Jerusalén. Salid,  oh doncellas de Sion,  y ved al rey Salomón
  Con la corona con que le coronó su madre en el día de su desposorio,
  Y el día del gozo de su corazón.

JEREMIAS 49.

Acerca de los hijos de Amón.  Así ha dicho Jehová:  ¿No tiene hijos Israel?  ¿No tiene heredero?  ¿Por qué Milcom ha desposeído a Gad,  y su pueblo se ha establecido en sus ciudades? Por tanto,  vienen días,  ha dicho Jehová,  en que haré oír clamor de guerra en Rabá de los hijos de Amón;  y será convertida en montón de ruinas,  y sus ciudades serán puestas a fuego,  e Israel tomará por heredad a los que los tomaron a ellos,  ha dicho Jehová. Lamenta,  oh Hesbón,  porque destruida es Hai;  clamad,  hijas de Rabá,  vestíos de cilicio,  endechad,  y rodead los vallados,  porque Milcom fue llevado en cautiverio,  sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. ¿Por qué te glorías de los valles?  Tu valle se deshizo,  oh hija contumaz,  la que confía en sus tesoros,  la que dice:  ¿Quién vendrá contra mí? He aquí yo traigo sobre ti espanto,  dice el Señor,  Jehová de los ejércitos,  de todos tus alrededores;  y seréis lanzados cada uno derecho hacia adelante,  y no habrá quien recoja a los fugitivos. Y después de esto haré volver a los cautivos de los hijos de Amón,  dice Jehová. Acerca de Edom.  Así ha dicho Jehová de los ejércitos:  ¿No hay más sabiduría en Temán?  ¿Se ha acabado el consejo en los sabios?  ¿Se corrompió su sabiduría? Huid,  volveos atrás,  habitad en lugares profundos,  oh moradores de Dedán;  porque el quebrantamiento de Esaú traeré sobre él en el tiempo en que lo castigue. Si vendimiadores hubieran venido contra ti,  ¿no habrían dejado rebuscos?  Si ladrones de noche,  ¿no habrían tomado lo que les bastase? Mas yo desnudaré a Esaú,  descubriré sus escondrijos,  y no podrá esconderse;  será destruida su descendencia,  sus hermanos y sus vecinos,  y dejará de ser. Deja tus huérfanos,  yo los criaré;  y en mí confiarán tus viudas. Porque así ha dicho Jehová:  He aquí que los que no estaban condenados a beber el cáliz,  beberán ciertamente;  ¿y serás tú absuelto del todo?  No serás absuelto,  sino que ciertamente beberás. Porque por mí he jurado,  dice Jehová,  que asolamiento,  oprobio,  soledad y maldición será Bosra,  y todas sus ciudades serán desolaciones perpetuas. La noticia oí,  que de Jehová había sido enviado mensajero a las naciones,  diciendo:  Juntaos y venid contra ella,  y subid a la batalla. He aquí que te haré pequeño entre las naciones,  menospreciado entre los hombres. Tu arrogancia te engañó,  y la soberbia de tu corazón.  Tú que habitas en cavernas de peñas,  que tienes la altura del monte,  aunque alces como águila tu nido,  de allí te haré descender,  dice Jehová. Y se convertirá Edom en desolación;  todo aquel que pasare por ella se asombrará,  y se burlará de todas sus calamidades. Como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra y de sus ciudades vecinas,  dice Jehová,  así no morará allí nadie,  ni la habitará hijo de hombre. He aquí que como león subirá de la espesura del Jordán contra la bella y robusta;  porque muy pronto le haré huir de ella,  y al que fuere escogido la encargaré;  porque  ¿quién es semejante a mí,  y quién me emplazará?  ¿Quién será aquel pastor que me podrá resistir? Por tanto,  oíd el consejo que Jehová ha acordado sobre Edom,  y sus pensamientos que ha resuelto sobre los moradores de Temán.  Ciertamente a los más pequeños de su rebaño los arrastrarán,  y destruirán sus moradas con ellos. Del estruendo de la caída de ellos la tierra temblará,  y el grito de su voz se oirá en el Mar Rojo. He aquí que como águila subirá y volará,  y extenderá sus alas contra Bosra;  y el corazón de los valientes de Edom será en aquel día como el corazón de mujer en angustias. Acerca de Damasco.  Se confundieron Hamat y Arfad,  porque oyeron malas nuevas;  se derritieron en aguas de desmayo,  no pueden sosegarse. Se desmayó Damasco,  se volvió para huir,  y le tomó temblor y angustia,  y dolores le tomaron,  como de mujer que está de parto. ¡Cómo dejaron a la ciudad tan alabada,  la ciudad de mi gozo! Por tanto,  sus jóvenes caerán en sus plazas,  y todos los hombres de guerra morirán en aquel día,  ha dicho Jehová de los ejércitos. Y haré encender fuego en el muro de Damasco,  y consumirá las casas de Ben-adad. Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor,  los cuales asoló Nabucodonosor rey de Babilonia.  Así ha dicho Jehová:  Levantaos,  subid contra Cedar,  y destruid a los hijos del oriente. Sus tiendas y sus ganados tomarán;  sus cortinas y todos sus utensilios y sus camellos tomarán para sí,  y clamarán contra ellos:  Miedo alrededor. Huid,  idos muy lejos,  habitad en lugares profundos,  oh moradores de Hazor,  dice Jehová;  porque tomó consejo contra vosotros Nabucodonosor rey de Babilonia,  y contra vosotros ha formado un designio. Levantaos,  subid contra una nación pacífica que vive confiadamente,  dice Jehová,  que ni tiene puertas ni cerrojos,  que vive solitaria. Serán sus camellos por botín,  y la multitud de sus ganados por despojo;  y los esparciré por todos los vientos,  arrojados hasta el último rincón;  y de todos lados les traeré su ruina,  dice Jehová. Hazor será morada de chacales,  soledad para siempre;  ninguno morará allí,  ni la habitará hijo de hombre. Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de Elam,  en el principio del reinado de Sedequías rey de Judá,  diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos:  He aquí que yo quiebro el arco de Elam,  parte principal de su fortaleza. Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo,  y los aventaré a todos estos vientos;  y no habrá nación a donde no vayan fugitivos de Elam. Y haré que Elam se intimide delante de sus enemigos,  y delante de los que buscan su vida;  y traeré sobre ellos mal,  y el ardor de mi ira,  dice Jehová;  y enviaré en pos de ellos espada hasta que los acabe. Y pondré mi trono en Elam,  y destruiré a su rey y a su príncipe,  dice Jehová. Pero acontecerá en los últimos días,  que haré volver a los cautivos de Elam,  dice Jehová.