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18 DE JULIO

SALVOS Y SEGUROS

CUANDO SURGEN DUDAS O PREGUNTAS, DIOS RESPONDE CON SUS PROMESAS DE SEGURIDAD.

JUAN 10.28, 29

Muchos de nosotros luchamos con dudas persistentes sobre nuestra salvación. Para resolver esta cuestión, veamos tres verdades que el Señor quiere que los creyentes comprendan:

1. Dios quiere que todos seamos salvos. Él nos llama a todos los hombres y mujeres, pero debe haber una respuesta a su invitación. Cuando respondemos a su llamado, el Padre nos hace parte de su familia eterna (Ro 10.9-13).

2. Dios quiere que todos seamos salvos por gracia mediante la fe. Efesios 2.8, 9 declara que nuestra salvación es por completo obra del Señor: su plan, su obra, su regalo. A nosotros solo nos corresponde recibir con fe lo que Él nos ofrece de manera gratuita.

3. Dios quiere que todos estemos seguros de nuestra salvación. Si la duda se cuela cuando tropieza, reconozca que Dios no es quien planta esas semillas de inseguridad. Él ya ha establecido el plan por el cual podemos ser salvos, y nos invita a descansar con confianza en esa obra terminada.

Pasajes como Juan 3.16, 1 Juan 5.13 y Efesios 1.13, 14 apuntan a la certeza total que podemos atesorar. La próxima vez que se sienta inseguro, lea estos pasajes y pida al Espíritu que ancle su fe en lo que el Señor ya logró.

BIBLIA EN UN AÑO: ECLESIASTÉS 5-8

CHARLES F. STANLEY

CAMINEMOS ESTE DÍA TOMADOS DE LA MANO DE NUESTRO PODEROSO DIOS.

NOS FALTAN 160 DÍAS PARA TERMINAR  DE LEER TODA LA BIBLIA
 
17 AL 19 DE JULIO
 
 
 
17 DE JULIO

LUCAS 11:1 – 13.

Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar,  y cuando terminó,  uno de sus discípulos le dijo:  Señor,  enséñanos a orar,  como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo:  Cuando oréis,  decid:  Padre nuestro que estás en los cielos,  santificado sea tu nombre.  Venga tu reino.  Hágase tu voluntad,  como en el cielo,  así también en la tierra. El pan nuestro de cada día,  dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados,  porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben.  Y no nos metas en tentación,  mas líbranos del mal. Les dijo también:  ¿Quién de vosotros que tenga un amigo,  va a él a medianoche y le dice:  Amigo,  préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje,  y no tengo qué ponerle delante; y aquél,  respondiendo desde adentro,  le dice:  No me molestes;  la puerta ya está cerrada,  y mis niños están conmigo en cama;  no puedo levantarme,  y dártelos? Os digo,  que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo,  sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo:  Pedid,  y se os dará;  buscad,  y hallaréis;  llamad,  y se os abrirá. Porque todo aquel que pide,  recibe;  y el que busca,  halla;  y al que llama,  se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros,  si su hijo le pide pan,  le dará una piedra?  ¿o si pescado,  en lugar de pescado,  le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo,  le dará un escorpión? Pues si vosotros,  siendo malos,  sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,  ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

1 TESALONICENSES 5:1 – 11.

Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones,  no tenéis necesidad,  hermanos,  de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan:  Paz y seguridad,  entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina,  como los dolores a la mujer encinta,  y no escaparán. Mas vosotros,  hermanos,  no estáis en tinieblas,  para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día;  no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto,  no durmamos como los demás,  sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen,  de noche duermen,  y los que se embriagan,  de noche se embriagan. Pero nosotros,  que somos del día,  seamos sobrios,  habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor,  y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira,  sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos,  o que durmamos,  vivamos juntamente con él. Por lo cual,  animaos unos a otros,  y edificaos unos a otros,  así como lo hacéis.

SALMO 142.

Con mi voz clamaré a Jehová;  Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja;  Delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí,  tú conociste mi senda.  En el camino en que andaba,  me escondieron lazo. Mira a mi diestra y observa,  pues no hay quien me quiera conocer;  No tengo refugio,  ni hay quien cuide de mi vida. Clamé a ti,  oh Jehová;  Dije:  Tú eres mi esperanza,  Y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor,  porque estoy muy afligido.  Líbrame de los que me persiguen,  porque son más fuertes que yo. Saca mi alma de la cárcel,  para que alabe tu nombre;  Me rodearán los justos,  Porque tú me serás propicio.

2 CRÓNICA 10.

Roboam fue a Siquem,  porque en Siquem se había reunido todo Israel para hacerlo rey. Y cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat,  el cual estaba en Egipto,  adonde había huido a causa del rey Salomón,  volvió de Egipto. Y enviaron y le llamaron.  Vino,  pues,  Jeroboam,  y todo Israel,  y hablaron a Roboam,  diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo;  ahora alivia algo de la dura servidumbre,  y del pesado yugo con que tu padre nos apremió,  y te serviremos. Y él les dijo:  Volved a mí de aquí a tres días.  Y el pueblo se fue . Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos,  que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía,  y les dijo:  ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le contestaron,  diciendo:  Si te condujeres humanamente con este pueblo,  y les agradares,  y les hablares buenas palabras,  ellos te servirán siempre. Mas él,  dejando el consejo que le dieron los ancianos,  tomó consejo con los jóvenes que se habían criado con él,  y que estaban a su servicio; Y les dijo:  ¿Qué aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo,  que me ha hablado,  diciendo:  Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? Entonces los jóvenes que se habían criado con él,  le contestaron:  Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo,  Tu padre agravó nuestro yugo,  mas tú disminuye nuestra carga:  Así les dirás:  Mi dedo más pequeño es más grueso que los lomos de mi padre. Así que,  si mi padre os cargó de grave yugo,  yo añadiré a vuestro yugo:  mi padre os castigó con azotes,  y yo con escorpiones. Vino pues Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día,  según el rey les había mandado diciendo:  Volved a mí de aquí a tres días. Y les respondió el rey ásperamente;  pues dejó el rey Roboam el consejo de los ancianos, Y les habló conforme al consejo de los jóvenes,  diciendo:  Mi padre hizo pesado vuestro yugo,  pero yo añadiré a vuestro yugo:  mi padre os castigó con azotes,  mas yo con escorpiones. Y no escuchó el rey al pueblo;  porque la causa era de Dios,  para que Jehová cumpliera la palabra que había hablado por Ahías silonita,  a Jeroboam hijo de Nabat. Y viendo todo Israel que el rey no les había oído,  respondió el pueblo al rey,  diciendo:  ¿Qué parte tenemos nosotros con David?  No herencia en el hijo de Isaí.  ¡Israel,  cada uno a sus tiendas!  ¡David,  mira ahora por tu casa!  Así se fue todo Israel a sus tiendas. Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá. Envió luego el rey Roboam a Adoram,  que tenía cargo de los tributos;  pero le apedrearon los hijos de Israel,  y murió.  Entonces se apresuró el rey Roboam,  y subiendo en su carro huyó a Jerusalén . Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.

2 CRÓNICA 11.

Cuando vino Roboam a Jerusalén,  reunió de la casa de Judá y de Benjamín a ciento  ochenta mil hombres escogidos de guerra,  para pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam. Mas vino palabra de Jehová a Semaías varón de Dios,  diciendo: Habla a Roboam hijo de Salomón,  rey de Judá,  y a todos los israelitas en Judá y Benjamín,  diciéndoles: Así ha dicho Jehová:  No subáis ni peleéis contra vuestros hermanos;  vuélvase cada uno a su casa,  porque yo he hecho esto.  Y ellos oyeron la palabra de Jehová,  y se volvieron,  y no fueron contra Jeroboam. Y habitó Roboam en Jerusalén,  y edificó ciudades para fortificar a Judá. Edificó a Belén,  Etam,  Tecoa, Bet-sur,  Soco,  Adulam, Gat,  Maresa,  Zif, Adoraim,  Laquis,  Azeca, Sora,  Ajalón,  y  Hebrón,  que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín. Reforzó también las fortalezas,  y puso en ellas capitanes,  y provisiones,  y vino,  y aceite; Y en todas las ciudades puso escudos y lanzas.  Las Fortificó,  pues,  en gran manera;  y Judá y Benjamín le estaban sujetos. Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel,  se juntaron a él desde todos los lugares donde vivían. Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones,  y venían a Judá y a Jerusalén :  pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehová. Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares altos,  y para los demonios,  y para los becerros que él había hecho. Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar a Jehová Dios de Israel;  y vinieron a Jerusalén  para ofrecer sacrificios a Jehová,  el Dios de sus padres. Así fortalecieron el reino de Judá,  y confirmaron a Roboam hijo de Salomón,  por tres años;  porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón. Y tomó Roboam por mujer a Mahalat,  hija de Jerimot hijo de David,  y a Abihail,  hija de Eliab hijo de Isaí. La cual le dio a luz estos hijos:  a Jeus,  Semarias,  y a Zaham. Después de ella tomó a Maaca hija de Absalón,  la cual le dio a luz a Abías,  a Atai,  Ziza,  y Selomit. Pero Roboam amó a Maaca hija de Absalón sobre todas sus mujeres y concubinas;  porque tomó dieciocho mujeres y sesenta concubinas,  y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas. Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por jefe y príncipe de sus hermanos,  porque quería hacerle rey. Obró sagazmente,  y esparció todos sus hijos por todas las tierras de Judá y de Benjamín,  y por todas las ciudades fortificadas,  y les dio provisiones en abundancia,  y muchas mujeres.

2 CRÓNICA 12.

Cuando Roboam había consolidado el reino,  dejó la ley de Jehová,  y todo Israel con él. Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová,  en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, Con mil doscientos carros,  y con sesenta mil hombres de a caballo:  mas el pueblo que venía con él de Egipto,  esto es,  de libios,  suquienos,  y etíopes,  no tenía número. Y tomó las ciudades fortificadas de Judá,  y llegó hasta Jerusalén . Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá,  que estaban reunidos en Jerusalén  por causa de Sisac,  y les dijo:  Así ha dicho Jehová:  Vosotros me habéis dejado,  y yo también os he dejado en manos de Sisac. Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron,  y dijeron:  Justo es Jehová. Y cuando Jehová vio que se habían humillado,  fue palabra de Jehová a Semaías,  diciendo:  Se han humillado;  no los destruiré;  antes los salvaré en breve,  y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos;  para que sepan lo que es servirme a mí,  y que es servir a los reinos de las naciones. Subió pues Sisac rey de Egipto a Jerusalén,  y tomó los tesoros de la casa de Jehová,  y los tesoros de la casa del rey;  todo lo llevó:  y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho. Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce,  y los entregó a los jefes de la guardia,  los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey. Cuando el rey iba a la casa de Jehová,  venían los de la guardia,  y los llevaban,  y después los volvían a la cámara de la guardia. Y cuando él se humilló,  la ira de Jehová se apartó de él,  para no destruirlo del todo:  y también en Judá las cosas fueron bien. Fortalecido,  pues,  Roboam,  reinó en Jerusalén :  y era Roboam de cuarenta y un años cuando comenzó a reinar,  y diecisiete años reinó en Jerusalén,  ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel,  para poner en ella su nombre.  Y el nombre de la  madre de Roboam fue Naama amonita. E hizo lo malo,  porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová. Y las cosas de Roboam,  primeras y postreras,  ¿no están escritas en los libros del profeta Semaías y del vidente Iddo,  en el registro de las familias?  Y entre Roboam y Jeroboam hubo guerra constante. Y durmió Roboam con sus padres,  y fue sepultado en la ciudad de David:  y reinó en su lugar Abías su hijo.

 

18 DE JULIO

LUCAS 11:14 – 28.

Estaba Jesús echando fuera un demonio,  que era mudo;  y aconteció que salido el demonio,  el mudo habló;  y la gente se maravilló. Pero algunos de ellos decían:  Por Beelzebú,  príncipe de los demonios,  echa fuera los demonios. Otros,  para tentarle,  le pedían señal del cielo. Mas él,  conociendo los pensamientos de ellos,  les dijo:  Todo reino dividido contra sí mismo,  es asolado;  y una casa dividida contra sí misma,  cae. Y si también Satanás está dividido contra sí mismo,  ¿cómo permanecerá su reino?  ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios. Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú,  ¿vuestros hijos por quién los echan?  Por tanto,  ellos serán vuestros jueces. Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios,  ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio,  en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence,  le quita todas sus armas en que confiaba,  y reparte el botín. El que no es conmigo,  contra mí es;  y el que conmigo no recoge,  desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre,  anda por lugares secos,  buscando reposo;  y no hallándolo,  dice:  Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega,  la halla barrida y adornada. Entonces va,  y toma otros siete espíritus peores que él;  y entrados,  moran allí;  y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Mientras él decía estas cosas,  una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo:  Bienaventurado el vientre que te trajo,  y los senos que mamaste. Y él dijo:  Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios,  y la guardan.

1 TESALONICENSES 5:12 – 28.

Os rogamos,  hermanos,  que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros,  y os presiden en el Señor,  y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra.  Tened paz entre vosotros. También os rogamos,  hermanos,  que amonestéis a los ociosos,  que alentéis a los de poco ánimo,  que sostengáis a los débiles,  que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal;  antes seguid siempre lo bueno unos para con otros,  y para con todos. Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo,  porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo;  retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo;  y todo vuestro ser,  espíritu,  alma y cuerpo,  sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama,  el cual también lo hará. Hermanos,  orad por nosotros. Saludad a todos los hermanos con ósculo santo. Os conjuro por el Señor,  que esta carta se lea a todos los santos hermanos. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.  Amén.

SALMO 143.

Oh Jehová,  oye mi oración,  escucha mis ruegos;  Respóndeme por tu verdad,  por tu justicia. Y no entres en juicio con tu siervo;  Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano. Porque ha perseguido el enemigo mi alma;  Ha postrado en tierra mi vida;  Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. Y mi espíritu se angustió dentro de mí;  Está desolado mi corazón. Me acordé de los días antiguos;  Meditaba en todas tus obras;  Reflexionaba en las obras de tus manos. Extendí mis manos a ti,  Mi alma a ti como la tierra sedienta.  Selah Respóndeme pronto,  oh Jehová,  porque desmaya mi espíritu;  No escondas de mí tu rostro,  No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura. Hazme oír por la mañana tu misericordia,  Porque en ti he confiado;  Hazme saber el camino por donde ande,  Porque a ti he elevado mi alma. Líbrame de mis enemigos,  oh Jehová;  En ti me refugio. Enséñame a hacer tu voluntad,  porque tú eres mi Dios;  Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu nombre,  oh Jehová,  me vivificarás;  Por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos,  Y destruirás a todos los adversarios de mi alma,  Porque yo soy tu siervo.

2 CRONICAS 13.

A los dieciocho años del rey Jeroboam,  reinó Abías sobre Judá. Y reinó tres años en Jerusalén .  El nombre de su madre fue Micaías hija de Uriel de Gabaa.  Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam. Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra valerosos y escogidos:  y Jeroboam ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos,  fuertes y valerosos. Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim,  que es en los montes de Efraín,  y dijo:  Oidme,  Jeroboam y todo Israel. ¿No sabéis vosotros,  que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre,  a él y a sus hijos bajo pacto de sal? Pero Jeroboam hijo de Nabat,  siervo de Salomón hijo de David,  se levantó y rebeló contra su señor. Y se juntaron con él hombres vanos y perversos,  y pudieron más que Roboam hijo de Salomón,  porque Roboam era joven y pusilánime,  y no se defendió de ellos. Y ahora vosotros tratáis de de resistir al reino de Jehová en mano de los hijos de David,  porque sois muchos,  y tenéis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses. ¿No habéis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehová,  a los hijos de Aarón,  y a los levitas,  y os habéis designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras,  para que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros,  y así sea sacerdote de los que no son dioses? Mas en cuanto a nosotros,  Jehová es nuestro Dios,  y no le hemos dejado:  y los sacerdotes que ministran delante de Jehová son los hijos de Aarón,  y los que están en la obra son los levitas, Los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana y cada tarde,  y el incienso aromático;  y ponen los panes sobre la mesa limpia,  y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan cada tarde:  porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro Dios;  mas vosotros le habéis dejado. Y he aquí Dios está con nosotros por jefe,  y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros.  Oh hijos de Israel,  no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres,  porque no prosperaréis. Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda:  y estando así delante de ellos,  la emboscada estaba a espaldas de Judá. Y cuando miró Judá,  he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas;  por lo que clamaron a Jehová,  y los sacerdotes tocaron las trompetas. Entonces los de Judá gritaron con fuerza;  y así que ellos alzaron el grito,  Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá: Y huyeron los hijos de Israel delante de Judá,  y Dios los entregó en sus manos. Y Abías y su gente hacían en ellos gran matanza;  y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos. Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo:  y los hijos de Judá prevalecieron,  porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres. Y siguió Abías a Jeroboam,  y le tomó algunas ciudades,  a Bet-el con sus aldeas,  a Jesana con sus aldeas,  y a Efrain con sus aldeas. Y nunca más tuvo Jeroboam poderío en los días de Abías:  y Jehová lo hirió,  y murió. Pero Abías se hizo más poderoso.  Tomó catorce mujeres,  y engendró veintidós hijos,  y dieciséis hijas. Lo demás hechos de Abías,  sus caminos y sus dichos,  están escritos en la historia de Iddo profeta.

2 CRONICAS 14.

Durmió Abías con sus padres,  y fue sepultado en la ciudad de David.  Y reinó en su lugar su hijo Asa,  en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto extraño,  y los lugares altos;  quebró las imágenes,  y destruyo los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres,  y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes,  y estuvo el reino en paz bajo su reinado. Y edificó ciudades fortificadas en Judá,  por cuanto había paz en la tierra,  y no había guerra contra él en aquellos tiempos;  porque Jehová le había dado paz. Dijo,  por tanto a Judá:  Edifiquemos estas ciudades,  y cerquémoslas de muros con torres,  puertas,  y barras,  ya que la tierra es nuestra:  porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios,  lo hemos buscado,  y él nos ha dado paz por todas partes.  Edificaron pues,  y fueron prosperados. Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas:  de Judá trescientos mil,  y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos;  todos hombres diestros. Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército de millones,  y trescientos carros;  y vino hasta Maresa. Entonces salió Asa contra él,  y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa. Y clamó Asa a Jehová su Dios,  y dijo:  ¡OhJehová,para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas.  Ayúdanos,  oh Jehová Dios nuestro,  porque en ti nos apoyamos,  y en tu nombre venimos contra este ejército.  Oh Jehová,  tú eres nuestro Dios:  no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá;  y huyeron los etíopes. Y Asa,  y el pueblo que con él estaba,  lo siguieron hasta Gerar;  y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento;  porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército.  Y les tomaron muy grande botín. Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar,  porque el terror de Jehová cayó sobre ellas:  y saquearon todas las ciudades,  porque había en ellas gran botín. Asimismo atacaron las cabañas de los que tenían ganado,  y se llevaron muchas ovejas y camellos,  y volvieron a Jerusalén.

2 CRONICAS 15.

Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed; Y salió al encuentro de Asa,  y le dijo:  Oidme,  Asa,  y todo Judá y Benjamín:  Jehová estará con vosotros,  si vosotros estuviereis con él:  y si le buscareis,  será hallado de vosotros;  mas si le dejareis,  él también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdoteque enseñara y sin ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel,  y le buscaron,  él fue hallado de ellos. En aquellos tiempos no hubo paz,  ni para el que entraba,  ni para el que salía,  sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. Y una gente destruía a la otra,  y una ciudad a otra ciudad:  porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. Pero esforzaos vosotros,  y no desfallezcan vuestras manos;  pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed,  fue cobró ánimo,  y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín,  y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín;  y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová. Después reunió a todo Judá y Benjamín,  y con ellos los forasteros de Efraín,  de Manasés,  y de Simeón:  porque muchos de Israel se habían pasado a él,  viendo que Jehová su Dios estaba con él. Se reunieron,  pues,  en Jerusalén  en el mes tercero del año décimoquinto del reinado de Asa. Y en aquel mismo día sacrificaron a Jehová,  del botín que habían traído,  setecientos bueyes y siete mil ovejas. Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres,  de todo su corazón y de toda su alma; Y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel,  muriese,  grande opequeño,  hombre o mujer. Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo,  al son de trompetas y de bocinas: Todos los de Judá se alegraron de este juramento;  porque de todo su corazón lo juraban,  y de toda su voluntad lo buscaban:  y fue hallado de ellos;  y les dio Jehová paz por todas partes. Y aun a Maaca madre del rey Asa,  él mismo la depuso de su dignidad,  porque había hecho una imagen de Asera:  y Asa destruyó la imagen,  y la desmenuzó,  y la quemó en el torrente de Cedrón. Con todo eso los lugares altos no eran quitados de Israel,  aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días. Y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado,  y lo que él había consagrado,  plata,  oro y utensilios. Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa.

2 CRONICAS 16.

En el año treinta y seis del reinado de Asa,  subió Baasa rey de Israel contra Judá,  y fortificó a Rama,  para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa,  rey de Judá. Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real,  y envió a Ben-adad rey de Siria,  que estaba en Damasco,  diciendo: Haya alianza entre tu y yo,  como la hubo entre tu padre y mi padre;  he aquí yo te he enviado plata y oro,  para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel,  a fin de que se retire de mí. Y consintió Ben-adad con el rey Asa,  y envió los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel:  y conquistaron Ijón,  Dan,  Abel-maim,  y las ciudades de aprovisionamiento de Neftalí. Oyendo esto Baasa,  cesó de edificar a Rama,  y abandonó su obra. Entonces el rey Asa tomó a todo Judá,  y se llevaron de Rama la piedra y la madera con que Baasa edificaba,  y con ella edificó a Geba y Mizpa. En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá,  y le dijo:  Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria,  y no te apoyaste en Jehová tu Dios,  por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios,  ¿no eran un ejército numerosísimo,  con carros y mucha gente de a caballo?  con todo,  porque te apoyaste en Jehová,  él los entregó en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra,  para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.  Locamente has hecho en esto;  porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. Entonces se enojó Asa contra el vidente,  lo echó en la cárcel,  porque se encolerizó grandemente a causa de esto.  Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo. Mas he aquí,  los hechos de Asa,  primeros y postreros,  están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel. En el año treinta y nueve de su reinado,  Asa enfermó gravemente de los pies,  y en su enfermedad no buscó a Jehová,  sino a los médicos. Y durmió Asa con sus padres,  y murió en el año cuarenta y uno de su reinado. Y lo sepultaron en los sepulcros que él había hecho para sí en la ciudad de David;  y lo pusieron en un ataúd,  el cual llenaron de perfumes y diversas especies aromáticas,  preparadas por expertos perfumistas;  e hicieron un gran fuego en su honor.

19 DE JULIO

LUCAS 11:29 – 36.


Y apiñándose las multitudes,  comenzó a decir:  Esta generación es mala;  demanda señal,  pero señal no le será dada,  sino la señal de Jonás. Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas,  también lo será el Hijo del Hombre a esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación,  y los condenará;  porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón,  y he aquí más que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación,  y la condenarán;  porque a la predicación de Jonás se arrepintieron,  y he aquí más que Jonás en este lugar. Nadie pone en oculto la luz encendida,  ni debajo del almud,  sino en el candelero,  para que los que entran vean la luz. La lámpara del cuerpo es el ojo;  cuando tu ojo es bueno,  también todo tu cuerpo está lleno de luz;  pero cuando tu ojo es maligno,  también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues,  no suceda que la luz que en ti hay,  sea tinieblas. Así que,  si todo tu cuerpo está lleno de luz,  no teniendo parte alguna de tinieblas,  será todo luminoso,  como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
2 TESALONICENSES 1:1 – 7.
Pablo,  Silvano y Timoteo,  a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros,  hermanos,  como es digno,  por cuanto vuestra fe va creciendo,  y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto,  que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios,  por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios,  para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios,  por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados,  daros reposo con nosotros,  cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,

SALMO 144.
Bendito sea Jehová,  mi roca,  Quien adiestra mis manos para la batalla,  Y mis dedos para la guerra; Misericordia mía y mi castillo,  Fortaleza mía y mi libertador,  Escudo mío,  en quien he confiado;  El que sujeta a mi pueblo debajo de mí. Oh Jehová,  ¿qué es el hombre,  para que en él pienses,  O el hijo de hombre,  para que lo estimes? El hombre es semejante a la vanidad;  Sus días son como la sombra que pasa. Oh Jehová,  inclina tus cielos y desciende;  Toca los montes,  y humeen. Despide relámpagos y disípalos,  Envía tus saetas y túrbalos. Envía tu mano desde lo alto;  Redímeme,  y sácame de las muchas aguas,  De la mano de los hombres extraños, Cuya boca habla vanidad,  Y cuya diestra es diestra de mentira. Oh Dios,  a ti cantaré cántico nuevo;  Con salterio,  con decacordio cantaré a ti. Tú,  el que da victoria a los reyes,  El que rescata de maligna espada a David su siervo. Rescátame,  y líbrame de la mano de los hombres extraños,  Cuya boca habla vanidad,  Y cuya diestra es diestra de mentira. Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud,  Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; Nuestros graneros llenos,  provistos de toda suerte de grano;  Nuestros ganados,  que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos; Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo;  No tengamos asalto,  ni que hacer salida,  Ni grito de alarma en nuestras plazas. Bienaventurado el pueblo que tiene esto;  Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
2 CRONICAS 17.
Reinó en su lugar Josafat su hijo,  el cual se hizo fuerte contra Israel. Puso ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá,  y colocó gente de guarnición,  en tierra de Judá,  y asimismo en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado. Y Jehová estuvo con Josafat,  porque anduvo en los primeros caminos de David su padre,  y no buscó a los baales; Sino que buscó al Dios de su padre,  y anduvo en sus mandamientos,  y no según las obras de Israel. Jehová por tanto confirmó el reino en su mano,  y todo Judá dio a Josafat presentes;  y tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y se animó su corazón en los caminos de Jehová,  y quitó los lugares altos y las imágenes de Asera de en medio de Judá. Al tercer año de su reinado envió sus príncipes Ben-hail,  Abdías,  Zacarías,  Natanael y Micaías,  para que enseñasen en las ciudades de Judá; Y con ellos a los levitas,  Semaías,  Netanías,  Zebadías,  Asael,  Semiramot,  Jonatán,  Adonías,  Tobías,  y Tobadonías;  y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram. Y enseñaron en Judá,  teniendo consigo el libro de la ley de Jehová,  y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo. Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá;  y no osaron hacer guerra contra Josafat. Y traían de los Filisteos presentes a Josafat,  y tributos de plata.  Los Arabes también le trajeron ganados,  siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabrío. Iba,  pues,  Josafat engrandeciéndose mucho;  y edificó en Judá fortalezas y ciudades de aprovisionamiento. Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá,  y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén. Y este es el número de ellos según sus casas paternas:  de los jefes de los millares de Judá,  el general Adna,  y con él trescientos mil hombres muy esforzados; Después de él,  el jefe Johanán,  y con él doscientos ochenta mil; Tras éste,  Amasías hijo de Zicri,  el cual se había ofrecido voluntariamente a Jehová,  y con él doscientos mil hombres valientes; De Benjamín,  Eliada,  hombre muy valeroso,  y con él doscientos mil armados de arco y escudo; Tras éste,  Jozabad,  y con él ciento ochenta mil dispuestos para la guerra. Estos eran siervos del rey,  sin los que el rey había puesto en las ciudades de fortificadas en todo Judá.
2 CRONICAS 18.
Tenía,  pues,  Josafat riquezas y gloria en abundancia,  y contrajo parentesco con Acab. Y después de algunos años descendió a Samaria para visitar a Acab;  por lo que mató Acab muchas ovejas y bueyes para él,  y para la gente que con él venía:  y le persuadió que fuese con él contra Ramot de Galaad. Y dijo Acab rey de Israel a Josafat rey de Judá:  ¿Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad?  Y él respondió:  Yo soy como tú;  y mi pueblo como tu pueblo;  iremos contigo a la guerra. Además dijo Josafat al rey de Israel:  te Ruego que consultes hoy la palabra de Jehová. Entonces el rey de Israel reunió a cuatrocientos profetas,  y les preguntó:  ¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad,  o me estaré quieto?  Y ellos dijeron:  Sube,  porque Dios los entregará en mano del rey. Pero Josafat dijo:  ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová,  para que por medio de él preguntemos? Y el rey de Israel respondió a Josafat:  Aun hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar a Jehová:  mas yo le aborrezco,  porque nunca me profetiza cosa buena,  sino siempre mal.  Este es Micaías,  hijo de Imla.  Y respondió Josafat:  No hable así el rey. Entonces el rey de Israel llamo a un oficial,  y le dijo:  Haz venir luego a Micaías hijo de Imla. Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá,  estaban sentados cada uno en su trono,  vestidos con sus ropas reales;  en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria,  y todos los profetas profetizaban delante de ellos. Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho cuernos de hierro,  y decía:  Así ha dicho Jehová:  Con estos acornearás a los Siros hasta destruirlos por completo. De esta manera profetizaban también todos los profetas,  diciendo:  Sube contra Ramot de Galaad,  y serás prosperado;  porque Jehová la entregará en mano del rey. Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías,  le hablo,  diciendo:  He aquí las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas;  yo,  pues,  te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos,  que hables bien. Dijo Micaías:  Vive Jehová,  que lo que mi Dios me dijere,  eso hablaré.  Y vino al rey. Y el rey le dijo:  Micaías,  ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad,  o me estaré quieto?  El respondió:  Subid,  y seréis prosperados,  pues serán entregados en vuestras manos. El rey le dijo:  ¿Hasta cuántas veces te conjuraré por el nombre de Jehová que no me hables sino la verdad? Entonces Micaías dijo:  He visto a todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor;  y dijo Jehová:  Estos no tienen señor;  vuélvase cada uno en paz a su casa. Y el rey de Israel dijo a Josafat:  ¿No te había yo dicho que no me profetizaría bien,  sino mal? Entonces él dijo:  Oid pues palabra de Jehová:  Yo he visto a Jehová sentado en su trono,  y todo el ejército de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. Y Jehová preguntó:  ¿Quién inducirá a Acab rey de Israel,  para que suba y caiga en Ramot de Galaad?  Y uno decía así,  y otro decía de otra manera. Entonces salió un espíritu,  que se puso delante de Jehová,  y dijo:  Yo le induciré.  Y Jehová le dijo:  ¿De qué modo? Y él dijo:  Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas.  Y Jehová dijo:  Tu le inducirás,  y lo lograrás;  anda y hazlo así. Y ahora,  he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas;  pues Jehová ha hablado el mal contra ti. Entonces Sedequías hijo de Quenaana se le acercó,  y golpeó a Micaías en la mejilla,  y dijo:  ¿Por qué camino se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti? Y Micaías respondió:  He aquí tú lo verás aquel día,  cuando entres de cámara en cámara para esconderte. Entonces el rey de Israel dijo:  Tomad a Micaías,  y llevadlo a Amón gobernador de la ciudad,  y a Joás hijo del rey. Y decidles:  El rey ha dicho así:  Poned a éste en la cárcel,  y sustentadle con pan de aflicción y agua de angustia,  hasta que yo vuelva en paz. Y Micaías dijo:  Si tú volvieres en paz,  Jehová no ha hablado por mí.  Dijo además:  Oid,  pueblos todos. Subieron,  pues,  el rey de Israel,  y Josafat rey de Judá,  a Ramot de Galaad. Y dijo el rey de Israel a Josafat:  Yo me disfrazaré para entrar en la batalla,  pero tú vístete tus ropas reales.  Y se disfrazó el rey de Israel,  y entro en la batalla. Había el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros que tenía consigo,  diciendo:  No peleéis con chico ni con grande,  sino sólo con el rey de Israel. Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat,  dijeron:  Este es el rey de Israel.  Y lo rodearon para pelear;  mas Josafat clamó,  y Jehová lo ayudó,  y los apartó Dios de él; Pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel,  desistieron de acosarle. Mas disparando uno el arco a la ventura,  hirió al rey de Israel entre las junturas y el coselete.  El entonces dijo al cochero:  Vuelve las riendas,  y sácame del campo,  porque estoy mal herido. Y arreció la batalla aquel día,  por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde;  y murió al ponerse el sol.
2 CRÓNICAS 19.
Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén . Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani,  y dijo al rey Josafat:  ¿Al impío das ayuda,  y amas a los que aborrecen a Jehová?  Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto. Pero se han hallado en ti buenas cosas,  por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera,  y has dispuesto tu CORAZON para buscar a Dios. Habitó,  pues,  Josafat en Jerusalén ;  pero daba vuelta y salía al pueblo,  desde Beerseba hasta el monte de Efraín,  y los conducía a Jehová el Dios de sus padres. Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá,  por todos los lugares. Y dijo a los jueces:  Mirad lo que hacéis:  porque no juzgáis en lugar de hombre,  sino en lugar de Jehová,  el cual está con vosotros cuando juzgáis. Sea,  pues,  con vosotros el temor de Jehová;  mirad lo que hacéis,  porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia,  ni acepción de personas,  ni admisión de cohecho. Puso también Josafat en Jerusalén a algunos de los levitas y sacerdotes,  y de los padres de familias de Israel,  para el juicio de Jehová y para las causas.  Y volvieron a Jerusalén . Y les mandó,  diciendo:  Procederéis asimismo con temor de Jehová,  con verdad,  con corazón íntegro. En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades,  en causas de sangre,  entre ley y precepto,  estatutos y decretos,  les amonestaréis que no pequen contra Jehová,  para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos.  Haciendo así no pecaréis. Y he aquí el sacerdote Amarías será el que os presida en todo asunto de Jehová;  y Zebadías hijo de Ismael,  príncipe de la casa de Judá,  en todos los negocios del rey;  también los levitas serán oficiales en presencia de vosotros.  Esforzaos,  pues,  para hacerlo,  y Jehová estará con el bueno.